miércoles, 17 de octubre de 2012

mail a mi ex

Verás, el número e es el número más misterioso, después de pi, de las
matemáticas. Sirve entre otras cosas para calcular valores de
crecimiento continuo como, por ejemplo, la población dentro de unos
años, el volumen de un arbol dentro de cierto tiempo, etc
Te pondré un ejemplo, es un juego para dos jugadores. Se toman 20
sobres y se numeran del 1 al 20. El jugador 1 escribe 20 sumas
diferentes de dinero en tarjetas y mete cada tarjeta en uno de los
sobres. El jugador 2 elige a continuación un sobre, y tiene derecho a
ganar la cantidad indicada en la tarjeta que había dentro. Puede
aceptar el dinero o elegir otro sobre. Si elige otro sobre, no puede
volverse atrás y reclamar un premio que haya salido antes.
El jugador 2 continúa abriendo sobres hasta que se conforma con el
premio que tiene. El jugador 1 muestra entonces todos los premios. El
jugador 2 se lleva 20 puntos si consiguió el premio máximo que había,
19 puntos si consiguió el segundo premio y así sucesivamente.
A continuación se vacían todos los sobres, y el jugador 2 escribe 20
sumas diferentes de dinero en tarjetas y mete cada tarjeta en uno de
los sobres. El jugador 1 tiene que tratar ahora de conseguir el máximo
premio posible. Una vez que ha elegido el sobre definitivo, se le
puntúa del mismo modo que al jugador 2. Gana el jugador que consiga
mayor puntuación: no mayor cantidad de dinero, sino número de puntos.
El aspecto más intrigante de este juego es que uno no sabe cuál es el
abanico de premios: el premio máximo podría ser un euro o un millón de
euros. La cuestión es si existe o no una estrategia que nos ayude a
incrementar nuestras posibilidades de ganar. Pues resulta que sí la
hay. Se encuentra en una fórmula secreta que depende del número e.
Como no quiero aburrirte con fórmulas, debes tener claro que el número
e es la constante para calcular valores y puede aplicarse para tener
más probabilidades en este juego, usándolo en una fórmula matemática
que comienza primero por dividir 1/e (que es 0,37). De esto sacamos
que debemos abrir el 37% de los sobres o sea, siete de ellos. Luego
continuaríamos abriendo sobres, pero pararíamos cuando saliera un
premio superior a todos los premios que hubieran salido anteriormente.
Las matemáticas nos aseguran que, procediendo así, una de cada tres
veces terminaremos consiguiendo el premio más grande de todos los que
hay.
Pues bien, puedes aplicar esta fórmula para el amor. Si yo conozco
chicas de manera regular desde los 16 años y considero una vida
sentimental inquieta como mucho hasta los 50, los siete sobres que hay
que abrir se convierten aproximadamente en 12 años, teniendo por tanto
28 años cuando he abierto los siete primeros sobres y debo quedarme
ahora con el sobre que supere a los anteriores, que serías tú. Por
eso, cuando lo dejamos, tuve la sensación exacta que tendría si
hubiese un 33% de posibilidades de que tú fueses el amor de mi vida (o
el sobre con la cantidad más alta)

dos lobos


a veces pienso
que es conveniente embriagarse
y morder aquí y allá:
una pierna,
una pestaña,
la idea de que el mundo
se detiene si tú corres,
si hay luz, niñas
con venas de leche,
entre tinieblas, mujeres,
tal vez gatos,
y así practicar idiomas

mas la primera sonrisa
tras una noche de aullidos
no es más
que un segundo ombligo
al que pedir tres deseos
y es entonces cuando rezo:
que alimente la inocencia
a mis cachorros,
sea el coraje el padre
que se ausenta,
plata entre mis ojos
tu descanso eterno

jueves, 2 de agosto de 2012

el principio del fin

únicamente existen dos personas que no me toman por loco y no es algo que me moleste, pues siempre digo que no tengo que defender mi estabilidad mental sino tan sólo esperar que se cumplan mis presagios. admito que cuando era miope podía parecer más feliz, al igual que cuando todavía bebía alcohol, pues debido a una visión defectuosa o a un acusado estado de embriaguez podía ver, por ejemplo, a un oso blanco durmiendo, en la mitad de la calle, en lugar de la inerte bolsa de plástico que claramente veían los demás. pero del mismo modo que cuando toda esa gente que actúa como mobiliario urbano habla de una alarma que despierta su instinto maternal, estaba escrito que yo dejase de experimentar con las drogas. y era tan importante que yo sufriese ese despertar que ni siquiera necesité de fuerza de voluntad. dios utilizó a los elementos y a las circunstancias para que pudiese superarlo, de tal modo que a ojos de muchos puede parecer que yo puedo con todo. aunque también podéis tomarme por loco, en lo que semeja la actitud normal de mi círculo de amistades. pero hay dos personas que creen que mis historias son veraces. dos chicas con las que no sólo acreciento enormemente mi factura telefónica, sino que también son las únicas que consiguen que salga de casa a veces cuando todavía hay luz solar e, incluso, en la época estival, un calor asfixiante que me hace sudar y mirar a todas partes como si dudase de haber finalizado una de las siguientes operaciones: cerrar el grifo de la bañera. desenchufar la plancha. cerrar con llave. puedo analizar mi interacción con ellas fácilmente desglosando mis facturas telefónicas, a falta de la popularización de un sistema de almacenado de memoria humana más acorde con los tiempos. hay un proceso, que podríamos calcular si le pusiésemos verdaderamente ganas, de regeneración para un cerebro humano, que minimiza los daños y lo activa de tal manera que imita un fantástico viaje al verdor mental de nuestra infancia, llevándonos todas nuestras experiencias vitales hasta la fecha a modo de equipaje. el verdadero viaje en el tiempo, que se puede lograr si dejas de asustarte cada vez que escuchas un ruido. si dejas de tratar de curar tu vértigo en las profundidades del océano. y yo inicié ese viaje hace dieciocho meses. y mis dos consejeras pueden contaros cómo mis llamadas se han ido multiplicando, sin respetar horarios ni jornadas de descanso, coincidiendo con una total asimilación por mi parte de mi identidad como representante de una ridícula minoría.

entre tinieblas

quiero estar entre tinieblas
ser del color negro el hijo
que regresa
con una solución al canto de los pájaros
y una negación
del vigor de tu sonrisa
sumergido en el rigor,
que palpo con mis manos gigantescas,
dibujar ojos invictos
que cuenten de modo ecuánime
cuatro paredes, ridículas,
para contenerme
y ni el sol ni otras estrellas
se jacten en la derrota
ignorando que el día respira
en las palabras que,
con firmeza,
se deslizan por debajo de la puerta,
sino la mujer hermosa
tan obesa de indolencia que amanece
a sus espaldas

mil mujeres

mil mujeres, que podrían narrar tu vida, ruedan cuesta abajo desde la cima de la montaña y, con mal gesto pero un firme sentido de la perspectiva, sufren en sus propias carnes la peor de las condenas: el campo abierto. y yo, que vivo en un armario recordando los tres días que compartimos, sobrellevo los efectos secundarios asumiendo la mutación como una vejez prematura provocada por tus puñetazos, certeros, ejecutados tan ágilmente en tu danza de la lluvia que caían mis dientes como granizo sobre los bichos. y soy muy malo despierto, si revivo con nostalgia los latigazos que sacudían mi cuerpo cada vez que me mirabas de reojo, pero peor soy soñando, las veces que te visito, convencido de poder convertir en agua clara la miel que empantana los riachuelos que conectan tus neuronas, que endulza los silencios entre tus palabras y que dificulta mi persecución de tal modo que tú estimas que es un siniestro hombre con zancos, y no un valiente gigante, quien te pretende alcanzar

sábado, 3 de marzo de 2012

tiempo

en un minuto hay sesenta suicidios
un puñado de palabras que suenan como piedras
al chocar contra el cemento
y es por el polvo que levantan al morir
que esta casa nunca estará limpia

se hacen visibles cuando me azota la fiebre
o si me siento embriagado
los recuerdos de mi infancia son seres extraordinarios
de baja estatura, prefieren vivir
en los relojes antiguos

amontonan los cadáveres con diligencia
a veces su piel es goma
no gritan al engancharse en la rueda dentada
no sienten dolor, o lo ignoran
también me suelen ignorar a mí

tras una hora llega el cambio de turno
entonces sí es posible que alguno se detenga
y señale tu reflejo moribundo en el espejo
con voz muy desagradable dirá
que debo haber sido muy malo para perderte dos veces

lejos

ahora que de nuevo estás lejos

ya no funciona eso de guiarse por el sol

como en un viaje astral, me observo

a mí mismo

olisqueando tu cuello

recogiéndote el cabello para que no se enganche en los peligros con dientes

que se multiplican

ahora que de nuevo estás lejos.

y soplarte los ojos

y que bailen las pestañas

decirte

que eres tan importante para mí

como cualquiera de mis piernas

tú eres el cielo gris

hace cinco años
mi vida contenía a otra
como un niño que sostiene
un gato
con ambas manos

de las peleas diarias
eran mis únicos rasgos
los arañazos
que volvían locas
a todas las chicas

los lobos, las ambulancias
aullaban durante el día
de noche,
dios susurraba
copos de nieve en agosto

un mal día compartimos
un secreto
estirados en la hierba
y de pronto me encontré
cantando solo

"tú eres el cielo
gris
tú eres el cielo
gris"

viernes, 2 de marzo de 2012

el hijo torcido

horas después
te quise más y mejor
como un suicido estudiado
me hice una segunda boca
debajo de la barbilla
por mi habitual
miedo
a reventar
la mejor mitad de mí
fue tuya
y del sol más rojo
innumerables amantes
de nombres intercambiables
y los pedazos de luna
los más blancos
recorrieron la peor de mis mitades
con las palmas de las manos
y los dedos
estirados
como ramas
empolvadas, me besaron
de noches intercambiables
y los pedazos de luna
como la madre que espera
el regreso
del hijo torcido

es mucho más siniestro de lo que parece. también es mejor

siempre que madrugo
y sobre todo ahora
que llevo unos cuantos meses sin beber alcohol
mi cabeza funciona sola
y gracias a ella
me siento una persona útil
capaz
independiente
como cuando todavía
no te conocía
entonces veo mi reflejo
en el espejo del baño
como el que ha decidido
cortarse el pelo
pienso
entre vaho
que quizá podría esperar un día más
como un retrato
de tímida sonrisa
y peinado perfecto

un golpe de realidad

desearía que llegase
a su destino
este barco
sin embargo
ella todavía
se despide con la mano
desde la orilla
"buen viaje",
leo en sus labios
me derrumba
saber
que no está mintiendo
y no es una joven más
con su mirada brillante
que he conseguido
aplacar
pues recuerdo a muchas chicas
con las que planeé
casarme
cuyo nombre olvidaba
continuamente
o incluso los confundía
sara, coral,
begoña, sofía,
estefanía, diana,
violeta, iria,
daniela, maría josé,
lidia, eva,
esther, gisela,
irene, marina,
noelia, basilia,
a quién le importa quién es quién
ni dónde coño
están ahora

el cielo es una película para adultos

no hay mar
que bañe estas rocas
veo descalzo,

al horizonte
dormitar
como un mendigo

en invierno,
no soy más próspero
que él

lloro
en verano
y me ahogo

-

como sexo virginal
manchas de
sangre de estrella

es el cielo una
película
para adultos

en qué dimensión habitas
si no te puedo
abrazar

perversas y
muy malintencionadas
son las luces que viajan solas

-

cuando aprieto
los tablones
de mi casa de madera,

se repiten
tus tacones
que están a años luz,

eco que despierta
al gallo,
que aúlla

a la luna roja,
a la canción
del cometa

-

no hay ángel que conozca
si a su izquierda
o a su derecha

el estallido se dará
como segunda venida
mi amante

y asesina
sobre el desierto
que antes era vida

ahora complacido
de nuevo sudor
en el que me he de sumergir

pero deja la tormenta

somos dos máquinas cuando dormimos juntos
tú eres la hembra y yo el macho
a través del hueco que hay detrás de tus rodillas
nos conectamos de manera limpia
mientras cualquier otro hombre necesitaría un adaptador

la conexión es sencilla
tú me das la espalda y flexionas las piernas
lo mismo hago yo y me ayudo de mis brazos
que cierro sobre tu pecho
para encajar mis rodillas tras las tuyas

nos dormimos casi inmediatamente
yo sueño que padre vive,
tú que estás en una fiesta
y que al día siguiente no tienes que trabajar

somos dos máquinas cuando dormimos juntos
y lo hacemos sobre nubes
que tú crees que cazo yo
pero es en realidad un ángel quien lo hace
y a cambio dejo que mire

se sienta en la mesilla de noche,
en silencio con ojos humedecidos
y espera hasta que te vas para decirme
que no ha visto más belleza en ninguno
de los sucesivos niveles que llegan hasta dios

entonces desaparece, atravesando la puerta
y me arrebata las nubes
pero deja la tormenta

envidia

envidio a los enamorados
y envidio a los amantes
que saltan para besar al ave
que prosigue
su vuelo

unos pisan
en huellas,
corren
los otros junto al reloj

ambos creen que saben volar

envidio a los que conducen
y envidio a los que matan
que descansan sobre piedras
y pueden
soñar

unos te llevan
a casa,
defienden
los otros a sus mujeres

ambos creen que saben volar

bajaré al pueblo
desde la cima del monte pushkin
si alguna vez vuelves

envidio a los justos
y envidio a los bellos
que dejan tras sus espaldas
ciudades
en llamas

unos roban
tu mano,
y al amanecer
los otros arden en tu pecho

ambos creen que saben volar

envidio a los llenos
y envidio a los vacíos
como son sus ropas
al caer
al suelo

unos saludan
al dios de ojos claros,
por su mirada de fuego
los otros son perdonados

ambos saben volar

bajaré al pueblo
desde la cima del monte pushkin
si alguna vez vuelves

soy abstemio y he preferido no decirte que te quiero

vuelvo a casa
cuando salgo del trabajo
me despido enérgicamente
agitando la mano
y caminando
de espaldas
dando pequeños pasos
para que parezca que no es
nada personal
vosotros bajáis la calle y yo
giro la esquina con la mueca
que se te queda
cuando has mantenido la sonrisa
demasiado tiempo
pero soy yo
el que os deja
atrás
y camino hacia la luz
mientras
una sombra a mi derecha
no parece conocida y
desaparece
justo a la altura de los apartamentos
en los que hice un trío
una vez