sábado, 3 de marzo de 2012

tiempo

en un minuto hay sesenta suicidios
un puñado de palabras que suenan como piedras
al chocar contra el cemento
y es por el polvo que levantan al morir
que esta casa nunca estará limpia

se hacen visibles cuando me azota la fiebre
o si me siento embriagado
los recuerdos de mi infancia son seres extraordinarios
de baja estatura, prefieren vivir
en los relojes antiguos

amontonan los cadáveres con diligencia
a veces su piel es goma
no gritan al engancharse en la rueda dentada
no sienten dolor, o lo ignoran
también me suelen ignorar a mí

tras una hora llega el cambio de turno
entonces sí es posible que alguno se detenga
y señale tu reflejo moribundo en el espejo
con voz muy desagradable dirá
que debo haber sido muy malo para perderte dos veces

lejos

ahora que de nuevo estás lejos

ya no funciona eso de guiarse por el sol

como en un viaje astral, me observo

a mí mismo

olisqueando tu cuello

recogiéndote el cabello para que no se enganche en los peligros con dientes

que se multiplican

ahora que de nuevo estás lejos.

y soplarte los ojos

y que bailen las pestañas

decirte

que eres tan importante para mí

como cualquiera de mis piernas

tú eres el cielo gris

hace cinco años
mi vida contenía a otra
como un niño que sostiene
un gato
con ambas manos

de las peleas diarias
eran mis únicos rasgos
los arañazos
que volvían locas
a todas las chicas

los lobos, las ambulancias
aullaban durante el día
de noche,
dios susurraba
copos de nieve en agosto

un mal día compartimos
un secreto
estirados en la hierba
y de pronto me encontré
cantando solo

"tú eres el cielo
gris
tú eres el cielo
gris"

viernes, 2 de marzo de 2012

el hijo torcido

horas después
te quise más y mejor
como un suicido estudiado
me hice una segunda boca
debajo de la barbilla
por mi habitual
miedo
a reventar
la mejor mitad de mí
fue tuya
y del sol más rojo
innumerables amantes
de nombres intercambiables
y los pedazos de luna
los más blancos
recorrieron la peor de mis mitades
con las palmas de las manos
y los dedos
estirados
como ramas
empolvadas, me besaron
de noches intercambiables
y los pedazos de luna
como la madre que espera
el regreso
del hijo torcido

es mucho más siniestro de lo que parece. también es mejor

siempre que madrugo
y sobre todo ahora
que llevo unos cuantos meses sin beber alcohol
mi cabeza funciona sola
y gracias a ella
me siento una persona útil
capaz
independiente
como cuando todavía
no te conocía
entonces veo mi reflejo
en el espejo del baño
como el que ha decidido
cortarse el pelo
pienso
entre vaho
que quizá podría esperar un día más
como un retrato
de tímida sonrisa
y peinado perfecto

un golpe de realidad

desearía que llegase
a su destino
este barco
sin embargo
ella todavía
se despide con la mano
desde la orilla
"buen viaje",
leo en sus labios
me derrumba
saber
que no está mintiendo
y no es una joven más
con su mirada brillante
que he conseguido
aplacar
pues recuerdo a muchas chicas
con las que planeé
casarme
cuyo nombre olvidaba
continuamente
o incluso los confundía
sara, coral,
begoña, sofía,
estefanía, diana,
violeta, iria,
daniela, maría josé,
lidia, eva,
esther, gisela,
irene, marina,
noelia, basilia,
a quién le importa quién es quién
ni dónde coño
están ahora

el cielo es una película para adultos

no hay mar
que bañe estas rocas
veo descalzo,

al horizonte
dormitar
como un mendigo

en invierno,
no soy más próspero
que él

lloro
en verano
y me ahogo

-

como sexo virginal
manchas de
sangre de estrella

es el cielo una
película
para adultos

en qué dimensión habitas
si no te puedo
abrazar

perversas y
muy malintencionadas
son las luces que viajan solas

-

cuando aprieto
los tablones
de mi casa de madera,

se repiten
tus tacones
que están a años luz,

eco que despierta
al gallo,
que aúlla

a la luna roja,
a la canción
del cometa

-

no hay ángel que conozca
si a su izquierda
o a su derecha

el estallido se dará
como segunda venida
mi amante

y asesina
sobre el desierto
que antes era vida

ahora complacido
de nuevo sudor
en el que me he de sumergir

pero deja la tormenta

somos dos máquinas cuando dormimos juntos
tú eres la hembra y yo el macho
a través del hueco que hay detrás de tus rodillas
nos conectamos de manera limpia
mientras cualquier otro hombre necesitaría un adaptador

la conexión es sencilla
tú me das la espalda y flexionas las piernas
lo mismo hago yo y me ayudo de mis brazos
que cierro sobre tu pecho
para encajar mis rodillas tras las tuyas

nos dormimos casi inmediatamente
yo sueño que padre vive,
tú que estás en una fiesta
y que al día siguiente no tienes que trabajar

somos dos máquinas cuando dormimos juntos
y lo hacemos sobre nubes
que tú crees que cazo yo
pero es en realidad un ángel quien lo hace
y a cambio dejo que mire

se sienta en la mesilla de noche,
en silencio con ojos humedecidos
y espera hasta que te vas para decirme
que no ha visto más belleza en ninguno
de los sucesivos niveles que llegan hasta dios

entonces desaparece, atravesando la puerta
y me arrebata las nubes
pero deja la tormenta

envidia

envidio a los enamorados
y envidio a los amantes
que saltan para besar al ave
que prosigue
su vuelo

unos pisan
en huellas,
corren
los otros junto al reloj

ambos creen que saben volar

envidio a los que conducen
y envidio a los que matan
que descansan sobre piedras
y pueden
soñar

unos te llevan
a casa,
defienden
los otros a sus mujeres

ambos creen que saben volar

bajaré al pueblo
desde la cima del monte pushkin
si alguna vez vuelves

envidio a los justos
y envidio a los bellos
que dejan tras sus espaldas
ciudades
en llamas

unos roban
tu mano,
y al amanecer
los otros arden en tu pecho

ambos creen que saben volar

envidio a los llenos
y envidio a los vacíos
como son sus ropas
al caer
al suelo

unos saludan
al dios de ojos claros,
por su mirada de fuego
los otros son perdonados

ambos saben volar

bajaré al pueblo
desde la cima del monte pushkin
si alguna vez vuelves

soy abstemio y he preferido no decirte que te quiero

vuelvo a casa
cuando salgo del trabajo
me despido enérgicamente
agitando la mano
y caminando
de espaldas
dando pequeños pasos
para que parezca que no es
nada personal
vosotros bajáis la calle y yo
giro la esquina con la mueca
que se te queda
cuando has mantenido la sonrisa
demasiado tiempo
pero soy yo
el que os deja
atrás
y camino hacia la luz
mientras
una sombra a mi derecha
no parece conocida y
desaparece
justo a la altura de los apartamentos
en los que hice un trío
una vez