sábado, 3 de marzo de 2012

tiempo

en un minuto hay sesenta suicidios
un puñado de palabras que suenan como piedras
al chocar contra el cemento
y es por el polvo que levantan al morir
que esta casa nunca estará limpia

se hacen visibles cuando me azota la fiebre
o si me siento embriagado
los recuerdos de mi infancia son seres extraordinarios
de baja estatura, prefieren vivir
en los relojes antiguos

amontonan los cadáveres con diligencia
a veces su piel es goma
no gritan al engancharse en la rueda dentada
no sienten dolor, o lo ignoran
también me suelen ignorar a mí

tras una hora llega el cambio de turno
entonces sí es posible que alguno se detenga
y señale tu reflejo moribundo en el espejo
con voz muy desagradable dirá
que debo haber sido muy malo para perderte dos veces

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