jueves, 2 de agosto de 2012

entre tinieblas

quiero estar entre tinieblas
ser del color negro el hijo
que regresa
con una solución al canto de los pájaros
y una negación
del vigor de tu sonrisa
sumergido en el rigor,
que palpo con mis manos gigantescas,
dibujar ojos invictos
que cuenten de modo ecuánime
cuatro paredes, ridículas,
para contenerme
y ni el sol ni otras estrellas
se jacten en la derrota
ignorando que el día respira
en las palabras que,
con firmeza,
se deslizan por debajo de la puerta,
sino la mujer hermosa
tan obesa de indolencia que amanece
a sus espaldas

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