jueves, 26 de septiembre de 2013

Mamá

Mamá carece de perspectiva
madera podrida son sus zapatos
confía en los juegos de azar
ignorando
que si fuese gigante
tan sólo tardarían un poco más
sus lágrimas
en caer al suelo

Papá no pudo despedirse
ahora lo hace constantemente
antes de su marcha
grabó para mí un mensaje
que se repite
como el ladrido de un perro
que sólo interrumpe
para arañar la puerta

y siempre hay una chica
con mal gesto
y piel de campana
como es la más dulce de las melodías
ejecutada a golpes
sí,
siempre hay una chica,
aunque ya no la necesite

Dime, Madre,
si volverás cual fantasma
para arroparme en la cama
y espantar
a las malas mujeres,
o si aguardarás, en cambio,
con la serenidad de los Dioses
y, por fin, su piel de oro

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