martes, 8 de octubre de 2013

Si las canas fuesen antenas

A mí no me gusta ser adulto, parecer serio. Que una chica te agarre de la mano e inmediatamente sepa que todo va a ir bien. Conducir con peinado de futbolista en horas bajas y llevar al perro a la playa. Yo era feliz con quince años, si me dejaban solo en casa, pues mis pensamientos ocupaban cada una de las habitaciones y, aún así, tenía que cerrar las ventanas para impedir que se escapasen. Odiaba ir en autobús. Mis gustos no han cambiado, por qué debería ahora comportarme de una manera diferente, como si las canas fuesen blancas antenas que naciesen en el núcleo del cerebro. Como si perdiese mil soldados en cada diente que se rompe.

No hay comentarios:

Publicar un comentario