jueves, 21 de noviembre de 2013

III - III

Yo no quiero que seamos amigos, pues probablemente no podríamos serlo jamás. Tampoco ansío que compartamos nuestras vidas durante unos meses, o a lo sumo un año, que es el período máximo de tiempo que puedo amar plenamente a alguien. Pero existe una línea pintada de un sólo trazo que separa nuestras pupilas, y, aguardando por nosotros, una sola sombra para los dos: nuestras siluetas unidas de manera indivisible por mi cabeza, entre tus piernas, como punta incandescente que te clava a la cama.

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