jueves, 8 de febrero de 2018

Construction Time Again


No me gustan los grupos masivos pero con Depeche Mode haré una excepción. Este disco me lo compré en una tienda de segunda mano y lo pinché hasta la extenuación en un tocadiscos barato que poseía en aquella etapa en la que todo en mi casa era (o parecía) barato. No recuerdo haber compartido su escucha con nadie. En el instituto yo no era un tío muy popular. Era excéntrico y mis sueños no eran los de nadie más. Un buen día mi profesor de inglés me prestó American Psycho y entendí que no hay otro destino que la infelicidad, seas rico o seas pobre. Los ricos no son realistas: aspiran a realizar todos sus deseos. Los pobres, en cambio, tenemos libretas llenas de los nombres de las cosas que no podemos conseguir. Y lo aceptamos como el deforme que se enamora de la top model. Las épocas de bonanza no son tan buenas: hay algo amargo en encender la calefacción. Es el triste final de todas las pajas. Hay algo horrible en el sexo. Cuando era pequeño y hacía mucho frío, mi madre metía una bolsa de agua caliente en mi cama. Dormía con ella entre las piernas y me imaginaba que estaba abrazando un pedazo del infierno. Era mi primer contacto con la lujuria. No quería las Islas Canarias, quería el Sol.

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